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©ELAP Educación S.L.

Método y Filosofía

“Sigue al niño…”   M.Montessori

María Montessori, educadora, pedagoga, científica, médica, psiquiatra, filósofa, antropóloga, bióloga, psicóloga y humanista italiana, pero sobre todo, gran observadora del niño fue quien creó esta metodología hace más de cien años, donde el niño es el protagonista del proceso educativo. Para ella la meta de la  educación  infantil no debía ser llenar al niño con datos académicos previamente seleccionados, sino  cultivar su deseo  natural de aprender a través de observar las potencialidades con las que cada niño nace.

 

El método Montessori considera al niño como un ser único, que necesita una educación basada en la independencia, la libertad, el respeto y el autoaprendizaje. Se centra en el desarrollo del niño a través de su propia actividad independiente y bajo la observación de un guía preparado que identifique sus etapas de desarrollo y sus periodos sensibles de aprendizaje. El propósito  básico de este  método es  liberar el potencial de cada niño para que se autodesarrolle en un  ambiente estructurado. Por tal motivo, el entorno tiene que ser adecuado a las necesidades del niño, y no al revés. El niño escoge el material de trabajo de distintas áreas y según sus necesidades: vida práctica, sensorial, matemáticas, lenguaje… Éste tiene que haber sido previamente presentado por la guía ya que tiene una secuencia y un control de error.

El ambiente y el material Montessori también le permiten desarrollar su creatividad y su independencia en un entorno seguro y controlado. Un ambiente (aula) Montessori integra edades agrupadas en períodos de 3 años, lo que promueve naturalmente la socialización, el respeto y la solidaridad. Existen reglas y límites que no pueden ser traspasados de  ninguna  manera y son explicados clara y lógicamente a los pequeños. 

Los principios de la  filosofía Montessori se fundan directamente en las leyes de la vida. El niño posee  dentro de sí, desde antes de nacer, infinidad de potencialidades, debemos ofrecerle todo lo que esté en nuestras manos para  que las desarrolle adecuadamente. Debemos voltear la mirada al niño, ser observadores, humildes, pacientes y amorosos… debemos de tener un compromiso de crecimiento personal muy grande, auto observarnos, trabajar nuestras emociones y nuestro crecimiento espiritual. 

La filosofía Montessori nos involucra a todos: guías, familia, escuela y hogar. Decidirnos por esta filosofía implica un cambio de visión y de vida.